"Año nuevo, vida nueva." y así acabó su diario. "Y esto, ¿por qué? ¿Por qué no puedo continuar la vida de siempre?" pensó mientras lo cerraba y guardaba la llave en aquella cajita de madera.
Su corazón estaba encogido, asustado, triste. Nunca había encontrado a nadie que consiguiese agrandar su corazón, hacerle sonreír o llenarlo de amor. Ese amor que supuestamente hace que respires fuerte, sin problemas, y a diario. Ese amor que surge siempre del corazón, pero que ella no tenía.
¿Por qué año nuevo y vida nueva ahora que parecía que todo marchaba bien? Él se había cruzado en su camino y por primera vez, ella había respirado un poco de todo eso. Sólo una milésima de todo lo que en realidad podría llegar a respirar si conseguía estar a su lado, pero le bastaba.
Pero no, llegaba el puto año nuevo, y con él se acababa todo lo conocido en el anterior. Es de estas veces que sientes que puedes tocarlo, pero abres los ojos y en realidad estás sola, sin nada de lo que poder disfrutar.
Pero ahí estaba él, tirando piedras a la ventana desde el jardín. Llevando un pequeño oso rosa que decía, "There's no place in whole world that you and I cannot visit. I will take you anywhere always with me"...
Era él, y estaba segura.