domingo, 25 de diciembre de 2011

Cuando de verdad piensas qué hacer,en lugar de dejarlo pasar,estás jodida.

Un mensaje. Ha vuelto. No puedes dejarle ahí, sin hacer nada. Te necesita. Coges el teléfono y escribes un sms. Tienes que hacerlo, te necesita y él siempre ha estado ahí, y él también.

Llegas y ahí están, con sus caras de felicidad y sus sonrisas de lado a lado.

- ¡Feliz Navidad!
- Hola :)

No puedes remediarlo,no te gusta la Navidad. Te lo cuenta y se hace un silencio. Nadie comenta nada del tema y la conversación se desvía hacia cualquier otro lugar. Pero estás ahí, y eso es suficiente.Para no congelaros propone subir a su casa. Tiene juegos de mesa, y puede hacer palomitas. ¿Porqué decir que no?

- ¿Porque persigue Jane al mono pequeño?

Miles de razones se te vienen a la cabeza y solo una es la correcta. Una de las muchas que has dicho. Pero no sabes cuál. Estás indecisa. 


Puede que sea la primera opción, de la que estás un 45% segura, pero ¿quién te dice que no puede ser la tercera, o la segunda, o incluso la cuarta? Solo hay una manera de saberlo. Escogiendo una. Esa opción puede que te lleve al error, o al acierto. No puedes saberlo de otra manera.


La vida no es una carta que puedas coger y dar la vuelta para averiguar la respuesta. Tienes que ponerte frente a ella, frente a la cara que te muestra y escoger una. Meditalo. Piénsalo. Pero cuando lo hayas hecho, no des un paso atrás. Es esa. Esa es la opción que debes elegir....


Espera... ¿de qué estabamos hablando?

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